El embarazo es una etapa que puede ser de gran empoderamiento, pero también de mucha vulnerabilidad. El lenguaje, tanto del entorno como de los sanitarios, puede tener consecuencias emocionales y psicológicas

La gestación es una de las etapas más intensas a nivel emocional en la vida de una mujer. El cóctel anímico es tan intenso y, en ocasiones, contradictorio, que la empatía es clave para acompañarlas en este proceso. Sin embargo, no siempre se escogen las frases o consejos más acertados. “

elf" rel="" title="https://elpais.com/mamas-papas/expertos/2025-03-28/ser-madre-a-partir-de-los-40-una-realidad-cada-vez-mas-habitual.html" data-link-track-dtm="">Estás embarazada, no enferma”, por ejemplo, es una frase que resuena en los oídos, aun hoy, de muchas gestantes; puede decirse con una buena intención, pero también puede tener un efecto disuasorio ante posibles quejas y ser más nociva de lo que parece.

“Hay que entender que el embarazo, obviamente, no es una enfermedad, pero sí es una etapa de ciclo vital de profundos cambios a todos los niveles y reducir esta vivencia a una frase simplista que pueda invisibilizar el malestar emocional y colocar a la mujer en la obligación de poder con todo es perjudicial. No es que esté enferma, pero tiene ciertas limitaciones y requiere de una sensibilidad por parte de la sociedad”, sostiene la psicóloga sanitaria y experta en familia Mercedes Bermejo.