Los expertos recomiendan un ahorro sistemático y diversificado para mantener el poder adquisitivo del patrimonio financiero

Gestionar el dinero da pereza. Y miedo. Más aún, con un inquilino ciclotímico en la Casa Blanca, la amenaza de que la inteligencia artificial destruya millones de puestos de trabajo y con las Bolsas caminando sobre el filo de sus máximos históricos. En este contexto de vértigo, caos e incertidumbre geopolítica, son legión quienes prefieren dejar sus ahorros tranquilos en una cuenta corriente o en un depósito bancario. Productos seguros que acumulan más de un billón de euros. El dinero es miedoso. Y en España, más. ¿La contrapartida de ese conservadurismo? Que el patrimonio financiero se deprecia año tras año, carcomido por las subidas de precios. Ese dinero parado, además, es improductivo, en un momento en que Europa necesita movilizar miles de millones de euros para cerrar la brecha tecnológica con Estados Unidos y China y mejorar sus capacidades de defensa.

Pocos españoles saben más sobre cómo gestionar inversiones que Luis Viceira. Este profesor granadino de la Universidad de Harvard —donde llegó a ser vicedecano de su escuela de negocios y donde da clases desde hace 28 años— tiene claro que “si se quiere evitar que la inflación se coma nuestro dinero, es imprescindible que lo movilicemos, invirtiendo en Bolsa o en bonos”, explica a través de videollamada desde su despacho en la facultad, en Boston (Massachusetts), a donde el pasado martes llegaba, a duras penas, en mitad de una intensísima tormenta de nieve.