La ley de bienestar animal reconoce la figura del felino comunitario vinculado a su territorio y regula la protección de las colonias. Prohíbe la retirada de su entorno salvo supuestos excepcionales

Princesa tiene 19 años, toda una anciana nonagenaria si se midiera en edad humana. Nació en el parque más famoso de Madrid y además de ser una de las residentes más veteranas, es la más popular. “Conquista a todo el mundo, es una verdadera influencer”, resume la presidenta de la Asociación de Amigos de los Gatos del Retiro (AGAR), Mercedes Hervá...

s. Entre quienes pasean a diario por estos jardines es una institución. No suele alterar el guion. Acostumbrada a su rutina, a su colonia, a su banco preferido y a su cita vespertina con la comida, encendió todas las alarmas cuando el sábado no salió al encuentro del voluntario que la alimenta por la tarde. “O le había pasado algo o se la habían llevado”, explica Hervás.

La hipótesis no era descabellada. Valentina, Carmela y Brownie también están cerca de esta gata, pero todas las miradas las acapara Princesa. Destaca por su pelaje largo, blanco y negro. Acepta a las personas en su territorio dado que está ubicada en un lugar muy turístico y sabe que si se pasea a su lado, recibe comida, que no le deberían dar, pero lo hacen. Hace dos meses, una mujer advirtió a AGAR de que pensaba llevársela a su casa porque le encantaba, pese a que es ilegal. Por ello, ante su desaparición, Hervás interpuso una denuncia en la Policía Municipal y contactó con el Servicio Veterinario de Urgencia, además de con todas las clínicas del distrito, con la intención de que estuviesen al tanto de las características físicas del animal por si se la encontraban.