Tres jóvenes nacidos durante el Período Especial describen la rutina, los miedos y las estrategias de supervivencia en los días previos a un pronosticado colapso energético

El antropólogo cubano José María, de 24 años, no vio la conferencia de prensa que el presidente de Cuba y primer secretario del Partido Comunista (PC), Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ofreció el jueves 5 de febrero para abordar

" title="https://elpais.com/america/2026-02-05/cuba-anuncia-recortes-severos-similares-a-los-del-periodo-especial-para-afrontar-la-asfixia-de-estados-unidos.html" data-link-track-dtm="">la crisis energética, agravada por las recientes sanciones de Estados Unidos y el fin del envío de petróleo desde Venezuela. José María se levantó tarde. La jornada anterior había sido extenuante. Después de trabajar, fue al Estadio Latinoamericano de béisbol —conocido popularmente como “El Coloso del Cerro”— para ver el partido entre los Cocodrilos de Matanzas y los Leones de Industriales, como parte de los playoffs de la 64.ª Serie Nacional.

Los Industriales, de La Habana, salieron airosos, pero el joven investigador no sintió la efervescencia de lo que alguna vez fue uno de los espectáculos más importantes del país. Había algo distinto: el estadio que marcó su infancia —al que se escapaba siempre que podía— estaba ahora casi vacío. “Lo que me transmite en este momento es una profunda tristeza: El colapso de una sociedad”, describe.