Nadie había oído hablar antes del supuesto fenómeno porque es irrelevante, hay tantos ‘therians’ como mujeres con burka empadronándose en el Ayuntamiento de Burgos, pero ahí están ambos temas monopolizando, interesadamente, la información
Todo está en el refranero. ¿No quieres caldo? Toma dos tazas. Hace días lamentaba que en el asunto de los burkas muchos medios, en lugar de destacar su presencia residual en España, prefiriesen amplificar el mensaje ultra y convertirlo en asunto de Estado. Aún estaba rumiándolo cuando surgieron los therians. Me di de bruces con el tema caminando el sábado por Sol entre una turba de chavales y medios expectantes ante una supuesta quedada. Es lo único que había: expectación; therians, ni uno. Pude entender la decepción de los jóvenes (y no tanto) que se informan a través de las redes, origen de un fenómeno fomentado por la ultraderecha para inyectar su dosis de odio habitual, apoyado por la IA y amplificado por el algoritmo; pero la sorpresa de los medios decía poco de ellos. ¿Cómo no iban a haber detectado una tendencia que supuestamente podía congregar a cientos de personas en decenas de ciudades simultáneamente? No la detectaron porque es irrelevante; hay tantos therians como mujeres con burka empadronándose en el Ayuntamiento de Burgos, pero ahí están ambos temas monopolizando, interesadamente, la información.







