Esta supuesta subcultura, acogida con entusiasmo por los medios, desata odio en las redes a partir de bulos y exageraciones que ponen a las personas trans en el disparadero, como ha ocurrido antes en Argentina y México

Más de una semana lleva hablándose de los therians en España. Pero, ¿dónde están en realidad los famosos therians? Webs y programas de televisión, entusiasmados con la rareza, han difundido por decenas imágenes en TikTok e Instagram de presuntos miembros de esta subcultura marginal, que supuestamente se sienten identificados con alguna especie animal. Pero por las plazas donde iban a aparecer el fin de semana, atraídos por convocatorias de origen difuso amplificadas por los medios, apenas lo han hecho. Periodistas y curiosos, bastantes. Therians, pocos. Lo que sí ha aparecido son elementos que ya fueron protagonistas del mismo fenómeno en América: el pánico moral —la reacción exagerada ante un comportamiento de un determinado grupo, presentado como una amenaza—, los bulos y la manipulación ultraderechista para alimentar el discurso de una supuesta decadencia moral de la sociedad, con la diversidad en el punto de mira.

En medio de la expectación que se vivía el sábado en la Puerta del Sol de Madrid, se escuchaba “¿Dónde están los therians, tío? Que ganas dan de patearlos”. Pero entre los cientos de personas reunidas para presenciar el fenómeno que ha desbordado las redes sociales durante la última semana, los grandes ausentes eran justo los therians. Escenas similares a la de la capital española se vivieron a lo largo y ancho de la geografía nacional durante el fin de semana: plazas y parques llenos de curiosos, también presencia de agitadores de extrema derecha, todos a la espera de los prometidos humanos/animales.