Los peores medios, el peor internet y las peores personas han pactado actuar contra un fenómeno viral que no existe como ellos imaginan: la expansión de los ‘therian’

Una de las cosas que ocurren en la estupenda película brasileña El agente secreto es que durante los años setenta aparece una pierna en el interior de un tiburón muerto en una playa de Recife. Y resulta que esa pierna (peluda, para más datos) recorre las noches de la ciudad tomándose la justicia por su cuenta, pateando gays, por ejemplo. Sus andanzas las sigue la prensa local y la gente, evidentemente, se entusiasma con ellas. Como explicó su director, Kleber Mendonça Filho, a la Cadena SER, esa subtrama está basada en una leyenda urbana de la ciudad que fue creada por un periodista: “En aquel momento, no se podía escribir sobre la violencia contra homosexuales, contra las mujeres o contra quienes se iban a los parques a fumar marihuana, no se podía decir lo que la policía les hacía, o lo que los militares perpetraban. Por eso, la pierna era la manera de contarlo”. La pierna peluda asesina fue una gigantesca metáfora empleada contra la censura de la dictadura brasileña que funcionó porque se estableció un pacto tácito: allí todo el mundo sabía que era mentira pero que, en realidad, era verdad.