El Supremo tumbó en 2013 la primera ordenanza del Ayuntamiento de Lleida y sepultó así iniciativas de otros municipios para vetar la prenda

La prohibición del burka y el niqab en espacios públicos es un viejo debate en Cataluña, una de las comunidades que concentra una mayor proporción de migrantes musulmanes. Las iniciativas para vetar el uso del velo integral con el que cubren su rostro y su cuerpo algunas mujere...

s han fracasado porque se han planteado desde el ámbito municipal y han topado con un problema de falta de competencias para regular aspectos que tienen que ver con el derecho a la libertad religiosa.

El caso más notable, y el que acabó arrastrando a los demás, fue el del Ayuntamiento de Lleida. En 2010, durante el gobierno del socialista Àngel Ros, el consistorio aprobó una ordenanza que prohibía el uso de esas dos prendas, el burka (habitual en Afganistán y Pakistán, cubre todo el rostro de la mujer con una mínima rejilla a la altura de los ojos) y el niqab (exportado por Arabia Saudí, cubre también toda la cara excepto una abertura en los ojos) en edificios y equipamientos municipales. El texto se aprobó con los votos de PSC, CiU y PP y preveía la prohibición de acceso y la imposición de multas. Poco después de que Lleida aprobara su texto, otros seis municipios debatieron o aprobaron mociones similares: Cervera y Tàrrega (Lleida) y Tarragona, Reus, Cunit y El Vendrell (Tarragona).