Entre no hablar con la boca llena y comer con la espalda recta y los brazos pegados al cuerpo hay toda una escala de grises. ¿Es educado mirar el móvil, tocar la comida con las manos o decir “buen provecho”?
En un inenarrable vídeo del programa de ETB La otra cara de, Carmen Lomana, paradigma de pija ancien régime, ilustra al vulgo sobre buenos modales en la mesa. Espoleada por las lindeces del entrevistador, la exconcursante de Masterchef Celebrity asegura que debemos comer siempre con la espalda recta y los codos pegados al cuerpo o colocar la servilleta en el regazo (los ejecutivos de “la City” pueden protegerse la corbata).
También hay que usar los diferentes tipos de cubiertos para cada parte del menú de afuera hacia adentro, mantener cuchillo y tenedor dentro del plato, huir del palillo de dientes como de la peste y, sobretodo, jamás de los jamases, “por Dios bendito”, desear buen provecho. “Quedas como un aldeano”, sostiene Lomana. En la duda queda si ello se debe a que las gentes de alta cuna desprecian aristocráticamente todo lo que huela a actividad provechosa o si, por el contrario, resulta insultante que el provecho no se asuma.
Al común de los paladares estas cuestiones se nos escapan: en la inmensa mayoría de casas, la principal preocupación es que llegue comida a la mesa todos los días, no lo permisible delante del plato. La disciplina parental suele conformarse con no sorber los espaguetis por la nariz o evitar clavar el tenedor al hermanito. Lomana, en cambio, cuenta (sin trauma aparente) como de niña la amenazaban en casa con ponerle libros en los sobacos para mantener la postura erguida durante las comidas.






