Komobi detecta siniestros, ejerce de antirrobo y guarda la telemetría de la ruta
Todo empezó con un accidente mortal. Un amigo del sevillano Jesús Carnerero falleció cuando viajaba en su moto porque, tras sufrir un siniestro, no pudo recibir ayuda médica a tiempo. Fue la chispa que motivó a este ingeniero a diseñar un dispositivo que, en caso de incidente, avisase de manera automática a emergencias con el objetivo de agilizar la respuesta para atender a una víctima. Sumó al proyecto a la jerezana Beatriz Martín. Juntos crearon la empresa LiveLink y, en otoño de 2020, lanzaron al mercado Komobi, un pequeño aparato que se coloca en las motocicletas y que detecta incidentes, pero también ejerce de antirrobo y registra las rutas. Hoy la compañía trabaja con usuarios, marcas y flotas y factura tres millones de euros, cifra que aspiran a aumentar hasta los cinco millones gracias a la consolidación de su expansión internacional.
Carnerero, de 32 años, coincidió con Martín, de 30 años e ingeniera aeroespacial, durante sus estudios universitarios. Ambos formaron parte del proyecto Arus, donde diseñaban y construían monoplazas para competir nacional e internacionalmente. Aquel entendimiento les hizo sumar esfuerzos para fundar la empresa en octubre de 2018. Cinco meses después, cerraron una primera ronda de financiación de 200.000 euros para contratar equipo, diseñar prototipos y hacer pruebas. Inicialmente desarrollaron un sistema antirrobo y de registro de rutas con telemetría. Vendieron 12.000 unidades en un año y su experiencia permitió que la tecnología mejorase. En 2022 el aparato conseguía también avisar de los incidentes con total seguridad: desde entonces Komobi los detecta a partir de una fuerte desaceleración o del efecto giroscópico, el que permite a las motos mantener la verticalidad en las curvas (y que se pierde en caso de caída). Cuando ocurre, lanza una alarma: sus productos lo han hecho en más de 8.000 ocasiones desde su lanzamiento.






