El técnico portugués, sancionado, no se mostró en el estadio y Arbeloa confirma que Mbappé debe parar para solucionar los problemas en la rodilla izquierda
En la cabina seis del Bernabéu le esperaba a José Mourinho una bolsa de anacardos, otra de almendras, dos grandes de patatas fritas, cuatro cuencos pequeños de ensalada, seis bocadillos pequeños de jamón, tres brochetas de melón, piña y uva, y tres botellas de agua. Esa era la cena que la organización había preparado en el lugar donde, según se filtró, iba a ver el encuentro el entrenador del Benfica, sancionado después de su expulsión hace una semana en la ida de Lisboa.
El enjambre de periodistas que le esperaba en la zona de prensa, en la planta ocho, se parecía bastante a la salida de un juicio en la Audiencia Nacional. El nerviosismo en el personal del Madrid se hizo evidente media hora antes del duelo, cuando empezó a despejar la zona y alejar a las decenas de reporteros internacionales que esperaban la foto. Comenzó el choque, el Benfica se puso por delante después de un par de ocasiones y por allí no aparecía el técnico. Fue el último show de Mou.
Su asistente João Tralhão, designado para dar las ruedas de prensa anterior y posterior al encuentro, aseguró el martes que él no sabía nada de su ubicación y después del choque también rechazó desvelarlo. La cuestión se trató con un mutismo total. Se hizo creer que pasaría la noche rodeado de periodistas, a la izquierda Onda Madrid y a la derecha una radio lusa, sin embargo, el lugar fue durante muchos minutos el gran misterio. Sí había dirigido el último entrenamiento y su foto en el césped del Bernabéu 13 años después de su salida del club monopolizó las horas previas, aunque el silencio se extendió sobre dónde estaría durante el partido.






