El jugador sancionado se entrena en el Bernabéu tras el recurso del Benfica y el técnico, expulsado en la ida, no habla en la previa. El Madrid defiende un 0-1 para llegar a octavos de Champions

“En esta sala, él es el puto jefe, el puto amo, el que más sabe del mundo”, le dedicó hace 15 años Pep Guardiola a “Yosé” Mourinho en el punto más abrasador de la hoguera de los clásicos. Este martes, el técnico portugués decidió no sentarse en esa misma sala antes del Real Madrid-Benfica de la vuelta del playoff de la Champions (21.00, Movistar). Lo expulsaron en la ida de Lisboa (0-1 para los blancos) y se acogió a su derecho a no presentarse a...

la conferencia previa. Su sustituto fue su asistente João Tralhão. Silencio atronador del técnico y del club sobre el caso Prestianni. “No vamos a hablar nada del tema”, avisó un portavoz antes de la comparecencia.

Mou no dijo esta boca es mía, pero sí apareció en el césped del Bernabéu en el último entrenamiento al encuentro. Con las manos en los bolsillos, midiendo cada paso y casi siempre de espaldas a los fotógrafos, el luso volvió a pisar Chamartín 13 años después. Y unos metros más atrás, Gianluca Prestianni, que viajó porque el club recurrió la sanción de un partido de la UEFA por un presunto insulto racista a Vinicius en la ida tapándose la boca. Un castigo provisional, ya que el organismo europeo no ha acabado la investigación y en el futuro podría tomar más medidas. El Madrid presentó pruebas, aunque horas después a lo ocurrido en Da Luz entendían que, pese a su indignación con el argentino, iba a ser muy complicado demostrar el insulto al haberse tapado la boca.