El equipo de Arbeloa, mucho más sólido que en su visita de enero, derrota al Benfica con un maravilloso gol del brasileño, que paró el partido tras acusar a Prestianni, y encarrila el pase a los octavos, que se decidirá la próxima semana sin Mourinho, expulsado

El Real Madrid volvió a Da Luz y nada fue como la última vez. El equipo de Arbeloa doblegó a un Benfica que no encontró el modo de hacerle daño con un ejercicio de enorme seriedad y un gol maravilloso de Vinicius, que paró el partido por un insulto racista de Prestianni. Regresan tras despejar las pésimas sensaciones de enero y con notable para alcanzar los octavos de la Champions el próximo miércoles en el Bernabéu, donde Mourinho, expulsado, no podrá volver a sentarse en el banquillo de su antigua casa.

Solo 20 días antes, el Madrid se había estrellado en Lisboa con un partido un tanto crepuscular, como de equipo que se derrite, sobrepasado por la intensidad y el deseo insuflados por Mourinho a su tropa. Pero más que un final, aquella incursión fallida en Da Luz funcionó como punto de giro. Arbeloa maniobró las siguientes semanas buscando una estructura que resistiera el martilleo que los había descuadernado en Portugal. Tanto que su mentor contó la víspera que había desechado aquel último partido de la liguilla en el que dejaron al Madrid fuera del top 8. Ya nada era lo mismo.