El brasileño completó la remontada iniciada por el gol de Tchouameni tras un mal comienzo del equipo de Arbeloa, que se medirá ahora al Manchester City o al Sporting de Portugal
Vinicius bailó en Da Luz. Vinicius bailó en el Bernabéu. También le marcó al Benfica en la vuelta del playoff, un gol que completó la paz que tras un inicio inquietante había comenzado a instalar el de Tchouameni, otra vez extraordinario en su control del centro del campo. Los tantos del francés y del brasileño, con las paradas de siempre de Courtois permitieron al Real Madrid superar el trance ante un sólido Benfica que consiguió adelantarse después de un mal comienzo del equipo de Arbeloa. Sin demasiada holgura, pero el Madrid estará el viernes en el sorteo de los octavos de la Champions, que le volverá a llevar a Lisboa, contra el Sporting de Portugal, o un año más a Mánchester, a medirse al City de Guardiola.
No resultó sencillo. La atmósfera se había ido cargando desde el minuto 50 del encuentro en Lisboa, cuando Vinicius denunció un insulto racista de Prestianni. Cuando el playoff aterrizó en Madrid, el voltaje era altísimo, con el argentino castigado y Mourinho jugando al escondite en su regreso a un estadio donde había ejercido como jefe total. No salió del parking. Ni se le vio. Y pese a ese ambiente tan electrizado, el Madrid se presentó con las pulsaciones por los suelos. Se le atragantó la convicción del Benfica, incluso sin su entrenador.









