El brasileño destaca en un derbi intenso en el que Valverde acabó expulsado y mantiene al equipo de Arbeloa a cuatro puntos del Barcelona
En plena persecución al Barcelona, que empezó la noche con siete puntos de ventaja, el Real Madrid se reencontró con el Atlético, uno de sus peores recuerdos del curso, aquel derbi del 5-2 en el Metropolitano que encontró las primeras vías de agua al proyecto de Xabi Alonso. Se trata de una cita muy brava esté donde esté cada uno, intercambio de golpes en el que suele el equipo de Simeone marcar el tono. P...
ero este Madrid de Arbeloa ha rescatado sus reservas de espíritu salvaje y también de resistencia. Primero abrasó un tramo al Atlético, que aguantó con cuerpo y se puso por delante, luego se repuso con descargas de Vinicius y Valverde, y cuando el árbitro expulsó al uruguayo por una entrada a Baena, otra vieja historia de estos derbis agitados, aguantó para sostener otra semana el pulso de la Liga.
Todo empezó al revés de lo acostumbrado. Todavía con Mbappé y Bellingham en la recámara, el Madrid volvió a desplegar la versión eléctrica en la que Thiago pone las descargas. Salió como muchas otras veces ha salido el Atlético, que deja al Real con el pasmo que provoca encontrarse de frente con una convicción desaforada. Con Arbeloa, no. El equipo del Cholo trataba de juntarse para tapar vías.






