Aunque la Doppelbock nació en Baviera, donde los monjes la tomaban en Cuaresma, el estilo también ha encontrado eco en España

El ayuno sigue existiendo. La Cuaresma no es un recuerdo medieval ni una postal antigua: muchas congregaciones aún practican hoy la abstinencia y la contención alimentaria durante este periodo. Pero no vamos a hablar del presente. Vamos a viajar a otro tiempo....

Hay algo profundamente contradictorio en la idea de ayunar bebiendo cerveza. Y, sin embargo, así empieza la historia de una de las cervezas más intensas y con más carácter de Baviera. Nos trasladamos a Múnich, siglo XVII. Monasterios de muros gruesos, inviernos largos y reglas estrictas. Durante la Cuaresma, los monjes reducían al mínimo su alimentación. Silencio. Disciplina. Contención. Pero las normas permitían beber. Y en ese margen nació la Doppelbock: una cerveza oscura, potente y densa, concebida no para la fiesta, sino para sostener el cuerpo en tiempos de privación.

En 1634, los monjes de la orden de San Francisco de Paula comenzaron a elaborar cerveza en Múnich, inicialmente para consumo propio. Con el tiempo desarrollaron una versión más fuerte destinada al periodo de ayuno. A esa cerveza la llamaron primero “Sankt Vater Bier”. Más tarde sería conocida como Salvator. La primera elaboración documentada de esta cerveza fuerte se atribuye a Valentin Stephan Still, conocido como Frater Barnabas, en 1774. Y no solo nos quedó la receta: cada año, en el Nockherberg de Múnich, la apertura del primer barril de Salvator sigue marcando simbólicamente la mitad de la Cuaresma. Es una escena que mezcla tradición, política y cerveza, como tantas cosas en Baviera.