El impacto se produce en los tres corredores en que compiten, el Madrid-Barcelona y los que van a Levante y Andalucía
La dirección de la operadora ferroviaria Ouigo baraja revisar sus presupuestos para el año por el golpe a las reservas de asientos que, de momento, ha supuesto el grave accidente del 18 de enero en Adamuz (Córboda), en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. Es un importante efecto colateral que también impacta de manera importante en el negocio de Renfe e Iryo, las otras dos operadoras con servicios comerciales de transporte de viajeros. Más allá de tener suspendido cualquier tren en el eje Madrid-Sur durante un mes por el corte en la vía, las alarmas han saltado en Ouigo e Iryo; también en Renfe, pese a que sí ha seguido circulando por la línea a Sevilla (salvando un tramo en autobús), por una considerable caída en las ventas, que distintas fuentes cifran entre el 30% y el 40% para los próximos meses en todos los corredores en que operan.
Ouigo, por ejemplo, tiene abierta la comercialización de billetes hasta el 5 de agosto y, sin precisar cifras, reconoce el batacazo comercial pasado ya más de un mes desde el suceso de Adamuz. El hundimiento de la demanda es generalizado en los tres corredores con más demanda de la red: Madrid-Barcelona, Madrid-Sur y Madrid-Levante. La firma de gestión financiera Fintonic estima una caída del 16% en las ventas de billetes de tren en las dos semanas siguientes a ese negro 18 de enero a partir del estudio de los patrones de consumo de los 300.000 usuarios de su plataforma. En el mismo informe se indica que el gasto en transporte ferroviario se ha reducido un 17%. Iryo y Ouigo, sostiene Fintonic, se han visto más afectadas que Renfe, con mayor capilaridad y para la que estima un descenso en las ventas del 15%.








