Agentes de Medio Ambiente localizaron al ganadero que quedó incomunicado con sus animales al quedar intransitables los accesos en la Sierra de Segura
“Ya puedo respirar, creía que esto era el fin del mundo”. Javier González, un pastor sexagenario, tuvo en vilo durante casi un mes a familiares y vecinos de la jiennense Sierra de Segura. La sucesión de borrascas en Andalucía dejó
/el-temporal-no-perdona-al-sector-primario-agricultores-y-ganaderos-calculan-perdidas-millonarias-en-infraestructuras-y-cosechas.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/economia/2026-02-11/el-temporal-no-perdona-al-sector-primario-agricultores-y-ganaderos-calculan-perdidas-millonarias-en-infraestructuras-y-cosechas.html" data-link-track-dtm="">intransitables la mayor parte de caminos y senderos por las que se accede a su cortijo de los Huecos de Bañares, donde también se perdieron las conexiones telefónicas. El lunes pasado, coincidiendo con la llegada del anticiclón, dos agentes de Medio Ambiente y el alcalde de Segura de la Sierra, alarmados por la falta de noticias del pastor, recorrieron 17 kilómetros (ocho de ellos a pie) por terrenos inhóspitos del monte hasta que se reencontraron con Javier, sano y salvo, junto a su centenar de ovejas segureñas, unas 80 gallinas ponedoras y varios perros y gatos. “Creía que esto era el fin del mundo, lo daba todo por perdido, pero, gracias a Dios, voy a sobrevivir, voy a salir de esto”, les dijo el pastor a las tres primeras personas que veía después de un mes donde el temporal ha golpeado con severidad a esta comarca del interior del parque natural de Cazorla, Segura y Las Villas.






