Los exportadores españoles contienen el aliento ante la anulación de las tarifas por parte del Supremo estadounidense y la nueva embestida comercial del republicano
La guerra arancelaria de Donald Trump ha vuelto a sacudir el mundo entero. El magnate neoyorquino ha ignorado el varapalo judicial a sus mal llamados aranceles recíprocos, que el Tribunal Supremo estadounidense anuló el pasado viernes dejando la puerta abierta a devoluciones millonarias, y
ndial-con-su-politica-arancelaria.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-02-22/trump-vuelve-a-sembrar-el-caos-en-el-comercio-mundial-con-su-politica-arancelaria.html" data-link-track-dtm=""> ha anunciado una nueva embestida comercial que añade más inseguridad a un tablero global ya trastocado. “Volver a la incertidumbre es lo peor que hay”, lamenta Antonio de Mora, secretario general de la Asociación de Exportadores e Industriales de Aceitunas de Mesa (Asemesa), uno de los sectores más golpeados por la guerra arancelaria de Estados Unidos.
Mora resume con esa escueta frase el sentir generalizado del sector exportador, que contiene el aliento a la espera de recabar más información sobre cómo actuar ante el enésimo bandazo de Estados Unidos. Ni sabe cuál será el próximo paso de Trump, ni cómo queda el acuerdo comercial alcanzado el pasado julio entre Washington y Bruselas. “Hay preocupación, porque aunque el acuerdo de la UE con Estados Unidos no fuera la mejor solución, nos daba certidumbre”, insiste el representante de la aceituna de mesa, un producto castigado ya desde el primer mandato de Trump con un arancel que se sitúa por encima del 30%.










