Empresarios y gobiernos de países aliados intentan desentrañar el alcance de las nuevas amenazas lanzadas por el presidente estadounidense tras el varapalo del Supremo
Es como añadir incertidumbre al caos. La airada reacción de Donald Trump a la sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos que tumbó el viernes los llamados aranceles recíprocos —una catarata de tasas comerciales impuestas al resto de países en abril de 2025— ha sumido en una ola de desconcierto a empresarios y responsables diplomáticos de medio mundo....
La respuesta de la Casa Blanca al revés judicial, anunciando un nuevo arancel general del 10% que, además, Trump elevó al 15% apenas 24 horas después en otro ejercicio de improvisación, ha disparado la confusión. Una incertidumbre que ya se ha instalado entre gobiernos, empresas y consumidores por la errática política comercial de Estados Unidos, enredada en una maraña de acuerdos, exenciones y particularidades difícil de desentrañar. El sábado, despachos y cancillerías de todo el planeta trataban de analizar el nuevo escenario.
El fallo de la Corte Suprema anula la mayor parte de los gravámenes comerciales que Trump aprobó el llamado Día de la Liberación, el 2 abril de 2025, al considerar que se extralimitó al usar una ley de emergencia de 1977, prevista para otras circunstancias, para aprobar los aranceles saltándose el filtro del Congreso.









