La mayoría de los aranceles impuestos por Donald Trump en su guerra comercial contra el mundo siguen en el alero judicial. El Tribunal de Apelaciones de Washington tiene que decidir si mantiene o no la suspensión provisional que decretó y que ha frenado la aplicación de la sentencia del Tribunal de Comercio Internacional que anuló esos impuestos a la importación. Las dos partes han presentado sus alegaciones y el Gobierno de Trump sostiene que anular los aranceles dañaría “catastróficamente” a la economía. En realidad, de momento han sido los aranceles los que la han perjudicado

“La decisión judicial debilita unilateralmente la posición negociadora de Estados Unidos en delicadas negociaciones comerciales, animando a otros países a tomar a nación como rehén y perjudicar catastróficamente nuestra economía”, sostiene el Gobierno de Trump en su rescrito, registrado este lunes. Los demandantes, mientras, subrayan las contradicciones entre las declaraciones públicas de los miembros del Gabinete de Trump y lo que alegan ante los jueces.

El Tribunal de Apelaciones tiene que decidir ahora sobre las medidas cautelares, es decir, sobre si mantiene los aranceles en vigor o no mientras estudia el recurso sobre el fondo del asunto, que aún no ha sido presentado siquiera. Si los jueces dan la razón a los demandantes —un grupo de empresas y una docena de Estados demócratas—, el Gobierno de Trump ya anticipó que planea acudir al Tribunal Supremo para que mantenga los aranceles en vigor de forma cautelar.