El fallo (6-3) del tribunal, un raro golpe de su mayoría conservadora al presidente, deja en el aire la política económica de Washington

El Tribunal Supremo de Estados Unidos, de mayoría conservadora, ha decidido tumbar los aranceles llamados “recíprocos” que el presidente Donald Trump impuso de forma indiscriminada a más de un centenar de países. El fallo, de 170 páginas, amenaza al Gobierno estadounidense con la obligación de tener que devolver decenas de miles de millones de dólares por gravámenes cobrados inconstitucionalmente. No están del todo claro cómo se podría producir esa devolución, ni el alcance definitivo de la sentencia, salvo porque reviste una enorme trascendencia.

La decisión del Supremo no afecta a todos los gravámenes comerciales impuestos por la Administración de Trump. Se pronuncia solo sobre los llamados aranceles recíprocos, la mayoría, dirigidos a los socios comerciales, y otros destinados a China, Canadá y México. Son los que Trump aprobó invocando la ley de poderes de emergencia de 1977 (IEEPA son sus siglas en inglés) y anunció con gran fanfarria el 2 de abril de 2025 en el jardín de la Casa Blanca, en un acto que bautizó como el Día de la Liberación. Hay otras tasas comerciales específicas sobre el aluminio, los coches, por ejemplo, que no se ven afectadas esta decisión. El tribunal considera que Trump hizo un uso generalizado de los poderes de emergencia de la ley y que por tanto abusó de ella.