Una revisión feminista del trabajo de modelo pasa también por entender la creación como una colaboración conjunta

Memoria de un inicio. Octubre del 2018, a través de un largo corredor acristalado Miriam Sánchez debutaba en pasarela con una propuesta de Nicolas Ghesquière para Louis Vuitton. La Cour Carrée se transformó de forma excepcional en una pasarela monumental al aire libre, respetando la arquitectura histórica y mostrando la dimensión cultural y artística de la moda, más allá de los intereses comerciales. Si buscamos en el archivo el registro fílmico de ese momento, destaca una modelo de mirada azul y silueta firme, que atraviesa el espacio compartido como llevando en sí un relato distinto, propio y misterioso. Una realidad que no puede ser capturada ni traducida, sino solamente convocada al tiempo que viste las prendas, avanzando entre las miradas y las cámaras.

El desfile se realizó en la noche de la ciudad francesa, con una iluminación escenográfica que resaltaba las fachadas del Louvre. El casting diseñado por Ghesquière para el desfile contó tanto con modelos emergentes como con figuras consolidadas del circuito internacional. Esta combinación permitió construir una pasarela en la que distintas trayectorias profesionales coexistían en un mismo espacio, sin establecer jerarquías. Tras debutar como exclusive para Vuitton, la modelo nacida en Madrid rápidamente empezó a trabajar para casas de renombre internacional, hasta ser reconocida como una de las modelos más influyentes y demandadas del mundo.