El IX Congreso del Partido de los Trabajadores reelige a Kim como secretario general y deja señales de renovación interna en la élite
El IX Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, el máximo órgano de toma de decisiones del país, avanza con la previsibilidad de los grandes rituales del régimen, pero no por ello deja de enviar mensajes. El partido único, columna vertebral del sistema norcoreano, ha vuelto a cerrar filas en torno a Kim Jong-un, quien fue reelegido el domingo como secretario general, según informó este lunes la agencia estatal KCNA.
La cita quinquenal, inaugurada el jueves y llamada a fijar la hoja de ruta para el próximo lustro, ha mandado por ahora tres señales claras: el poder absoluto de Kim se mantiene intacto, el programa nuclear continúa siendo una prioridad estratégica para Pyongyang y la cúpula dirigente comienza a experimentar un relevo generacional.
No ha habido, de momento, información de cambios con respecto al estatus de Kim Ju-ae, la hija adolescente del dirigente norcoreano, cuya recurrente aparición en actos oficiales ha alimentado las conjeturas de los servicios de inteligencia de Corea del Sur sobre la posibilidad de que se convierta en la sucesora de la dinastía política que gobierna con puño de hierro el país desde su fundación 1948 bajo el liderazgo de Kim Il-sung, abuelo de Kim Jong-un.













