El apego, la necesidad de contención emocional y reclamar atención paterna explican que un menor se comporte mal con sus progenitores, mientras tiende a contenerse con las personas de fuera de su círculo
Es habitual que los padres tengan la sensación de que sus hijos se portan peor con ellos que en el colegio o cuando están con otros familiares, o incluso con padres de amigos. Algo que parece confirmarse cuando se les recoge de un cumpleaños o de pasar un fin de semana fuera y los adultos responsables informan de lo bien que se han portado, han comido o su buena disposición para rec...
oger la mesa o la cocina; algo que en casa equivale a un buen rato de lucha. Una situación que se contempla y corrobora hasta en el refranero popular (a menudo pasado de moda) con este dicho: “A la madre, lo peor; al extraño, lo mejor”.
Pero a pesar de los sinsabores que el mal comportamiento de los hijos pueda suponer, generalmente es una buena señal. “Que el niño se porte peor con su madre o con su padre que con el resto de adultos no es casual ni negativo: es un fenómeno muy conocido dentro de la psicología. De hecho, se puede tomar como un buen indicador de crianza”, afirma la psicóloga Neus Izaguirre Rabal. El culpable de eso es el apego, según explica la también terapeuta. “No existe una investigación fiable que diga que los niños se portan peor con su madre. Lo que sí hay es evidencia teórica y empírica sólida sobre cómo el vínculo seguro permite que muestren más libremente sus emociones con sus figuras de apego, sea la madre, el padre, los abuelos…”.






