Varios cocineros y cocineras hablan sobre un tema que preocupa en estos momentos, cuando salen a la luz supuestos casos de acoso laboral en el restaurante Noma, en Dinamarca
“El respeto a las personas es básico. También tenemos que entender quién había en las cocinas antiguamente. La sala de los restaurantes era espectacular, y la cocina era un reducto donde se metía a gente que no quería ser vista. No era un buen signo ser cocinero. Después se ha puesto de moda y las cocinas ya no son lo que eran cuando yo comencé. A mí, un jefe de cocina me tiró una sartén a la cabeza. Y era un jefe de cocina que, durante el servicio, se bebía un litro de vino”. La reflexión la hace el cocinero
a/donde-comen-los-cocineros/2024-10-14/donde-comer-en-barcelona-segun-ferran-adria.html" data-link-track-dtm="">Albert Raurich, propietario de los restaurantes Dos Palillos y Dos Pebrots, en Barcelona. Asegura que el hecho de que en hostelería se tenga fácil acceso al alcohol acelera determinados comportamientos. Aun así, cree que todo eso ha cambiado, porque “ahora la cocina y los cocineros están de moda y hemos mejorado mucho”.
Raurich se abrió en canal sobre este tema en una conversación con EL PAÍS, en el marco de la gala de los Soles de la Guía Repsol, celebrada el pasado lunes en Tarragona, donde había un asunto que acaparaba, por lo bajini, todas las conversaciones entre cocineros. Desde el 8 de febrero se han ido publicando en Instagram una serie de mensajes que denuncian determinadas prácticas abusivas en el entorno laboral de Noma (Copenhague). Las publicaciones proceden de un ex empleado —Jason Ignacio White, responsable del laboratorio del restaurante entre 2017 y 2022— y están dirigidas contra el cocinero René Redzepi, cuyo restaurante fue elegido en cinco ocasiones como el mejor del mundo, según The World’s 50 Best Restaurants.






