El cocinero René Redzepi confesó públicamente en 2015 haber abusado verbal y físicamente de sus trabajadores: “He sido un ‘bully’ la mayor parte de mi carrera”

“Me dieron un puñetazo en la cara durante el servicio”. “Recuerdo la primera vez que vi a René golpear a un cocinero en las piernas”. “No podía pegar a la gente durante el pase, así que los apuñalaba por debajo de la mesa con un tenedor de barbacoa”. “Renuncié después de que una becaria se quemara la cara y, en lugar de llamar a una ambulancia, se rieron de ella por tonta, por abrir la vaporera. Llamé a la ambulancia y me largué.” ...

Esta última escena la firma Jason Ignacio White, quien fue, de 2017 a 2022, el director del laboratorio de fermentación de Noma, el buque insignia del chef René Redzepi en Copenhague, cinco veces proclamado mejor restaurante del mundo. El resto de las afirmaciones forman parte del alud de testimonios, anónimos y sin verificar, que desde el pasado 6 de febrero salen a la luz a través de la cuenta oficial de Instagram del mismo White, dibujando un escenario de abuso y violencia verbal y física en la trastienda de Noma que hiela la sangre. Los relatos son espeluznantes. Pero no han sido una sorpresa.