La sentencia que declara inconstitucionales los aranceles establecidos por el presidente de EE UU supone un rayo de esperanza para quienes todavía creen en la fortaleza de la democracia americana
En una sentencia histórica, el Tribunal Supremo de Estados Unidos le ha dicho al presidente Trump que la división de poderes existe, algo que parece que se le olvida con cierta frecuencia. En un fallo de 17...
0 páginas, aprobado con seis votos a favor y tres en contra, el Supremo ha sentenciado que la mayoría de los aranceles establecidos a lo largo del último año son inconstitucionales. La política comercial la decide el Congreso, no el Ejecutivo; y el Poder Judicial es el encargado de pararle los pies al presidente cuando intenta concentrar demasiado poder, algo que lleva haciendo desde que llegó a la Casa Blanca en enero de 2025 escudándose en la llamada teoría del “poder Ejecutivo unitario”.
La sentencia no entra a valorar si los aranceles, que han supuesto un terremoto para el comercio mundial, son buenos o malos. Se limita a decir que no pueden justificarse por la ley de emergencia económica de 1977 que el presidente había utilizado. El Congreso puede delegar cierta autoridad arancelaria en el presidente para fines específicos y dentro de límites concretos, pero Trump se ha extralimitado. Si quiere continuar con su proteccionismo agresivo tendrá que pedirle permiso al Legislativo o emplear otro tipo de instrumentos legales que llevarán más tiempo y tendrán una cobertura menor.













