Las jornadas de noche están en el centro del enfrentamiento que los sindicatos médicos tienen con el Ministerio de Sanidad, que las ha reducido, pero las mantiene como obligatorias
“Ayer salí de una guardia tremendamente complicada en la UCI neonatal en la que trabajo”, cuenta Artur, un neonatólogo que lleva siete años trabajando en la sanidad pública. “Con dos prematuros extremos de 500-600 gramos a los que costó más de 10 horas estabilizar, a las 14 horas de trabajo yo estaba realmente agotado. Me pasé las tres
html" data-link-track-dtm="">últimas horas de la guardia pensando en la necesidad de que alguien con mejor capacidad mental llegase ya para cogerme el relevo y poder estabilizarlos”.
Las jornadas extra de noche están en el centro de la huelga que los sindicatos médicos tienen esta semana convocada. Para muchos de ellos, todo lo demás es secundario, en comparación con un sistema que, según dicen, pone en riesgo a los pacientes y a ellos mismos.
La guardia empieza después de siete horas de jornada ordinaria, y se alarga otras 17 más, para completar 24 horas de trabajo ininterrumpido. En el nuevo Estatuto Marco, que el Ministerio de Sanidad ha firmado con los sindicatos mayoritarios, las 24 horas quedan relegadas a fines de semana, festivos y siempre se harán de forma voluntaria.






