En los lugares más peligrosos del mundo, la infancia suele ser la primera víctima. Miles de menores son utilizados hoy en día por distintos grupos armados. Los que sobreviven sufren secuelas psicológicas y emocionales duraderas
Las niñas y los niños merecen crecer libres de abusos y explotación. Pero en los lugares más peligrosos del mundo, la infancia suele ser la primera víctima.
Esta es la historia de Lionel, de República Centroafricana, que se convirtió en soldado a los 11 años. Lo hizo para seguir con vida. Los soldados que dispararon contra los aterrorizados miembros de su comunidad también mataron a sus padres.
Lionel logró huir al bosque. La guerra se desataba a su alrededor. Aunque miles de niños y niñas de toda la República Centroafricana habían sentido un pánico similar al crecer en medio de un conflicto violento, eso no cambiaba nada. Acurrucado entre los árboles, estaba solo en el mundo. Salió de los arbustos y se ofreció como niño soldado. “No quería hacerlo”, recuerda. “Pero la oposición había matado a mi familia y tuve que unirme para protegerme”.
Es una estrategia de reclutamiento eficaz. Ofrecer a un niño o niña aterrorizado la protección que necesita para sobrevivir. Convertirse en el salvavidas, la familia y el único medio de supervivencia.






