Entre enero y septiembre de 2025 se registraron más de 35.000 agresiones contra niños, según un informe de Unicef, que advierte de que la magnitud del problema es mucho mayor
Neema dijo que era una niña, que solo tenía 11 años, pero no la escucharon. Hoy está embarazada de sus violadores. Grace, de ocho años, tiembla cada vez que ve un hombre vestido con uniforme militar después de la agresión sexual que sufrió en un bosque, cuando huía de la guerra con su familia. Amani, de nueve años, gritó, pero nadie vino a ayudarla. Fue violada por los hombres que mataron a su padre frente a ella.
Los nombres de las tres niñas se han cambiado para proteger su identidad. Todas ellas viven en el Centro Sophie de Goma, que atiende a menores víctimas de violencia sexual en la zona. Y sus historias son reflejo de las consecuencias de la alarmante crisis de violencia sexual contra la infancia que la República Democrática del Congo (RDC) atraviesa en los últimos años.
Entre enero y septiembre de 2025 se registraron más de 35.000 casos de violencia sexual contra niños, según un informe de Unicef publicado recientemente. Esta cifra se suma a los cerca de 45.000 casos documentados durante 2024 en el país. Sin embargo, la Agencia de Naciones Unidas para la Infancia advierte de que la verdadera magnitud de este drama ”es mucho mayor, ya que el estigma generalizado, el miedo a las represalias y el acceso limitado a los servicios hacen que muchos casos no se denuncien”.






