La impronta de Antonio Castillo Algarra se refleja en las propuestas de la Consejería de Educación para que los centros educativos de Madrid conmemoren “esta festividad” con la intención de “promocionar nuestra mejor herencia cultural”

La huella de Antonio Castillo Algarra, el hombre vinculado a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y a los principales cargos en la Consejería de Educación, se refleja en muchos detalles de las políticas llevadas a cabo por este departamento, pese a la reciente salida del Gobierno de su entorno, apodado Los pocholos, que ha provocado una gran crisis en el Ejecutivo. Es el caso, entre otros, del borrador de la polémica Ley de Educación Superior (Lesuc), con su insistencia en el término “Hispanoamérica”. También del particular festejo que muchos colegios de la capital realizan el 12 de octubre. Desde hace tres años, los directores de los centros educativos reciben propuestas en sus correos electrónicos para “celebrar esta festividad” con el objetivo de “promocionar nuestra mejor herencia cultural”, lo que ha desatado críticas entre familias, docentes, historiadores y sindicatos.

Casualmente, en 2023 llegaron a la Comunidad de Madrid los que ahora dejan su cargo, entre ellos Viciana. La emisora del último mensaje respecto al 12 de octubre es la Dirección General de Bilingüismo y Calidad de la Enseñanza, perteneciente a la Consejería de Educación. El pasado otoño, se instaba a los docentes a profundizar en las aulas en “un periodo rico en descubrimientos geográficos e intercambios culturales y comerciales, donde la corona castellana tuvo un papel preeminente”, una visión sesgada y romantizada para muchos expertos.