Antonio Castillo tiene una compañía teatral a la que estuvieron vinculados al menos los directores generales de Secundaria y Universidades y dos diputados regionales

Antonio Castillo Algarra es dramaturgo, actor, traductor, profesor de oposiciones… y ahora también el hombre en la sombra que maneja todos los hilos de la educación madrileña, desde las escuelas infantiles a la universidad pública. Sin estar en plantilla, ha llenado de sesgo ideológico la polémica ley de educación superior (Lesuc) que pretende aprobar Isabel Díaz Ayuso, además de poner y quitar cargos a su antojo. “Es el Rasputín de Ayuso. A la altura de Mi...

guel Ángel Rodríguez”, coinciden cinco fuentes.

Pero Castillo Algarra actúa en este caso desde el anonimato, aunque la huella es imborrable y se rastrea a través de For the fun of it, una compañía teatral y academia de preparación de opositores de la que es único dueño. Este diario tiene pruebas de que cuatro altos cargos vinculados a la Consejería de Educación han formado parte de la empresa: los directores generales de Universidades (Nicolás Casas) y Secundaria y FP (María Luz Rodríguez Lera) y los secretarios regionales del PP de Educación (Pablo Posse) y Familia (Mónica Lavin), que son a su vez diputados autonómicos. En la consejería se les conoce como “los pocholos”. Su inexperiencia en la gestión es vox populi.