El periodista guatemalteco, en arresto domiciliario tras más de 800 días en prisión, denuncia la persecución de la Fiscalía y sostiene que las estructuras que controlan la justicia en Guatemala permanecen intactas pese a la llegada de Bernardo Arévalo al poder

Sobre el periodista guatemalteco José Rubén Zamora (Ciudad de Guatemala, 69 años), beneficiado la pasada semana

ne-el-beneficio-del-arresto-domiciliario.html" data-link-track-dtm="">con arresto domiciliario, pesa la posibilidad de volver a prisión después de que este martes la Fiscalía apelara la decisión del juez. Zamora recibe a este periódico en la sala silenciosa de su casa, en un barrio acomodado de la capital, un inmueble amplio y rodeado de vegetación que vuelve a ser su refugio tras dejar la celda de 12 metros —“bartolina”, la llama— que ocupó durante más de un año. Camina con alivio, pero también con cautela: sabe que el Ministerio Público, dirigido por la controvertida fiscal Consuelo Porras, lo mantiene en la mira y que su libertad es frágil.

Zamora pasó más de 800 días en la prisión militar de Mariscal Zavala, en un proceso que organizaciones internacionales y parte de la prensa extranjera han calificado de represalia política. “He estado fundamentalmente secuestrado”, dice. Fue detenido en julio de 2022 acusado de chantaje, tráfico de influencias y lavado de dinero. En junio de 2023 fue condenado a seis años por lavado, con una multa de 300.000 quetzales (unos 37.500 dólares) y absuelto de los otros cargos.