El encuentro reivindica la literatura como soberanía narrativa y se celebra con la amenaza terrorista y los continuos cortes de luz como telón de fondo

Al atardecer, el río Níger parece una página abierta. El viento levanta polvo rojo, alguien ajusta un micrófono precario y una voz comienza a leer. No hay tarima ni solemnidad. Durante unos días, en Bamako, la capital de Malí, la literatura se despliega por las calles, la orilla del río, la universidad, el Instituto Francés o las librerías. Es la Rentrée Littéraire du Mali, que bajo el lema “África en el mundo de mañana” ha reunido del 10 al 14 de febrero a escritores malienses y de otras partes del mundo para compartir ideas y experiencias. El evento, sin embargo, ha estado marcado por continuos cambios de localización y de horarios debido, principalmente, a la crisis de seguridad y abastecimiento a la que se encuentra sometido Bamako y sobre todo, el resto del país, a donde casi nadie viaja ya sin escolta.

Pese a la intervención militar internacional, a la inestabilidad política marcada por los golpes de Estado de 2020 y 2021 y al giro estratégico del país tras la salida de las tropas francesas y el acercamiento del Gobierno militar, presido por el Coronel Assimi Goïta, hacia Rusia -al igual que han hecho Níger y Burkina Faso-, la violencia se ha extendido por buena parte del Sahel. Se tata de una franja atravesada por fronteras porosas, desigualdad estructural, fragilidad estatal y conflictos por recursos cada vez más escasos. En ese contexto, la capital vive en una relativa calma tensa: lejos del frente, pero no ajena a una guerra que ha redefinido la vida cotidiana y el imaginario del país.