El escritor francolibanés Amin Maalouf ha afirmado este lunes que desde que abrió por primera vez los ojos hace más de 70 años se ha dedicado a observar el mundo, contemplarlo para entender sus cambios y derroteros, como la deriva autoritaria actual, que se expande a lo largo del mapamundi, las guerras que lo desangran y una tecnología ingobernable, temas que le preocupan porque, afirma, “la civilización se dirige hacia el naufragio”. Maalouf, sin embargo, no ha querido mostrarse pesimista este lunes, cuando en Guadalajara le han otorgado el Premio en Literatura en Lenguas Romances que entrega la Feria del Libro (FIL). El narrador lo ha recibido con un alegato contra los extremismos y a favor de la solidaridad. “Vivimos en una época preocupante, a veces incluso aterradora. Y, a la vez, fascinante. Debemos convencernos de que eventualmente encontraremos la fuerza interior para sobrevivir; la humanidad superará este periodo”, afirma.

El jurado ha destacado que Maalouf es una de las voces más importantes de nuestro tiempo, que con su obra explora las fracturas y mestizajes del mundo moderno, y rechaza la cerrazón nacionalista y religiosa. La académica española Carmen Alemany, representante del jurado, ha destacado que la decisión del premio “estuvo muy complicada”, porque las candidaturas de este año eran de “primerísimo orden”. Uno de los factores que tuvieron en cuenta durante la deliberación fue el carácter ensayístico de la obra de Maalouf (Beirut, 1948), que denuncia sufrimientos y arbitrariedades y que tiene una capacidad casi profética para advertir del descarrilamiento de la humanidad. “Es una voz necesaria para entender lo que nos está pasando en nuestros días. Él nos ha contado siempre esa obcecación que hay con los nacionalismos, con la religión; nos ha hablado de seres desarraigados, los que viven la pobreza, los que viven la miseria, que muchas veces los olvidamos y son totalmente necesarios. Son las voces de quienes han estado y siguen estando desgraciadamente en la orilla”, explica Alemany.