La Nobel de Literatura bielorrusa reivindica el papel de los periodistas para dejar testimonio: “Tenemos que ir en búsqueda de testigos, allí donde ellos estén”

Quisiera dedicar este premio a todos los colegas y amigos que me han ayudado a estar aquí hoy. Porque sin amigos no se llega muy lejos.

En este mundo se ha acumulado el odio y tenemos que ser sinceros: no nos hemos dado cuenta de cómo ha ocurrido. Actualmente estoy escribiendo un libro, donde hago preguntas a muchas personas del espacio postsoviético. Una de ellas es esta: “¿En qué momento el fascismo ha penetrado en nuestra vida?”.

No tenemos respuesta. Después de que Vladímir Putin lo haya destruido todo y [se anexionase] Crimea la violencia ha adquirido el derecho a existir y no sabemos cómo responder.

Los testigos son hoy los protagonistas porque solo ellos pueden decirnos lo que pasa. Cuando estaba escribiendo el libro sobre Chernóbil me llamó el piloto de uno de los helicópteros responsables de tirar arena encima del reactor nuclear. Entonces se creía que si se hacía eso, el reactor pararía y cesaría su actividad. Pero no fue así. Es más, eso extendió más la radiación.