Las compañías entrenan a sus directivos para el cara a cara con sus equipos en situaciones conflictivas

Baja evaluación del rendimiento, conductas inadecuadas y problemas de comportamiento; falta de compromiso, cambio de funciones, negativa a una promoción o a un aumento salarial. Unas y otras son conversaciones complicadas que las empresas abordan con sus empleados y no siempre gestionan de la mejor manera. Posponer lo inevitable, o hacerlo sin las habilidades necesarias, no es un asunto menor. Una investigación de la consultora Crucial Learning y la empresa ackLabs cifra en siete días o más el tiempo que se retrasan estos cara a cara, lo que supone un coste medio de 7.000 euros para la organización que los evita.

Una pérdida que el socio director de Ackermann Labs, Juan Taracena, relaciona con “oportunidades malgastadas y problemas que no salen a la luz”. Esta investigación, además, eleva hasta 47.000 euros el coste en que el 20% de los 1.500 directivos encuestados valoran como gasto para la empresa su incapacidad para mantener estos diálogos cruciales. Algo en lo que el 40% pierde más de dos semanas rumiando cómo abordarlos. “Los casos de extrema dificultad, como un despido, exigen directivos técnicamente expertos, capaces de manejar los comportamientos emocionales para guiar la conversación minimizando el impacto y preservando la dignidad profesional del empleado”, añade Taracena. Competencias para las que muchas veces los directivos no se han formado, señala Jon Segovia, profesor de Deusto Business School. Aunque “no se asciende sin saber dar un golpe en la mesa, ese perfil no sabe abordar el conflicto, pero tampoco lo rehúye”.