Crece el número de empleados que anteponen la conciliación a un cargo superior, así como los que no están interesados en asumir más responsabilidades

Lo que tradicionalmente se ha entendido como una buena noticia, parece no serlo tanto de un tiempo a esta parte. Un ascenso siempre se ha visto como un gran paso a celebrar en la carrera profesional. Sin embargo, cada vez son más los españoles que se plantean hasta qué punto les compensa ser jefes. “Más de la mitad de nuestros encuestados, alrededor de un 60%, está dispuesto a renunciar a un ascenso si eso compromete su equilibrio entre vida personal y laboral”, afirma Domènec Gilabert, director general de las oficinas de PageGroup en Cataluña, quien asegura que es la cifra más alta desde que comenzaron a hacer esta encuesta en 2022. En la misma, que lleva por título Talent Trends 25, se pregunta a 50.000 profesionales a nivel global, 2.500 de ellos españoles.

Este fenómeno, señala el estudio de la consultora de recursos humanos, se da especialmente entre las mujeres, los empleados mayores de 50 años y aquellos que se encuentran satisfechos con su salario y prefieren priorizar su salud y bienestar sobre su carrera. “Esto no significa que la gente no quiera promocionar, pero siempre y cuando no afecte a un bienestar que ya da por sentado. También hay gente que gana un buen sueldo y quiere ganar más, eso siempre va a existir”.