Es importante transformar una ruptura en un proceso de cuidado, acompañamiento y escucha, de forma que se validen y sostengan los sentimientos de los niños sin olvidar el autocuidado de los adultos

Cuando una pareja decide separarse tras años de desgaste y conflictos, toda la familia se ve sacudida por un terremoto emocional. Los adultos enfrentan el duelo del final de la relación, mientras los hijos perciben confusión, miedo y tristeza, aunque no siempre sepan poner palabras a esos sentimientos. Entender cómo afecta es...

ta ruptura y cómo acompañar a cada miembro de la familia se vuelve clave para transformar un momento doloroso en una oportunidad de reconexión, resiliencia y crecimiento emocional compartido.

Para un menor, que sus padres se separen representa un cambio profundo en su mundo afectivo y una transformación significativa en su vida cotidiana. A partir de ese momento, nada será igual, y deberá aprender a adaptarse a vivir en dos hogares, reorganizando su rutina, sus relaciones y su sensación de seguridad. Un proceso complejo que puede llevarle tiempo y que requerirá acompañamiento, comprensión y estabilidad emocional para que el niño pueda integrarlo de manera saludable.