Los investigadores apenas encontraron diferencias entre la atención prestada por unos u otros en desenlaces clave, como la mortalidad o la seguridad del paciente
El papel de la enfermería ha evolucionado mucho en poco más de medio siglo. De los practicantes y las antiguas ATS han pasado a una formación que puede llegar a los seis años en el caso de las especialistas. Sus responsabilidades también han crecido. Pero quizás no tanto como sería posible: una revisión de estudios publicada este jueves asegura que podrían sustituir a los médicos en muchas tareas sin que se resienta la salud de los pacientes.
Los investigadores analizaron 82 estudios en 20 países con más de 28.000 personas atendidas en servicios en los que las enfermeras sustituían a los facultativos en consultas de cardiología, diabetes, cáncer, ginecología y reumatología, entre otras. Apenas encontraron diferencias entre la atención prestada por unos u otros en lo que respecta a desenlaces clave, incluidos la mortalidad, la calidad de vida, la autoeficacia y los eventos de seguridad.
Para la mayoría de los desenlaces clínicos no hubo diferencias significativas, pero comprobaron que el personal de enfermería podría lograr mejores resultados en el control de la diabetes, el seguimiento del cáncer y en dermatología. Mientras, la atención médica funcionó ligeramente mejor en servicios de seguimiento de salud sexual y aborto médico.






