Las conexiones reveladas sobre el pederasta estadounidense hacen peligrar la continuidad de Starmer y abren un nuevo frente a la Corona

El rey Carlos de Inglaterra y el primer ministro Keir Starmer no aparecen ni una sola vez en la infausta documentación desclasificada del pederasta Jeffrey Epstein, pero la última tanda de archivos difundidos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha sacudido los cimientos del armazón institucional del Reino Unido. Los tentáculos del financiero que

08/15/actualidad/1565853155_051512.html" data-link-track-dtm="">murió en una cárcel de Nueva York en 2019, en lo que la autopsia consideró un suicidio, apenas un mes después de ser arrestado por tráfico sexual, han provocado una crisis existencial que atenaza la continuidad del Gobierno de Starmer y la invulnerabilidad de una Casa Real que se ha visto forzada a garantizar su colaboración ante una posible investigación policial.

Las instituciones británicas han resultado las principales afectadas de un terremoto originado a 6.000 kilómetros de distancia. Mientras el Gobierno de Donald Trump ha salido por ahora relativamente indemne de los más de tres millones de papeles publicados a final de enero, Starmer permanece anclado en una batalla por la supervivencia en la que ha perdido ya a su mano derecha desde antes de asumir el liderazgo laborista y a su jefe de Comunicaciones en Downing Street, el cuarto en menos de un año.