Los diputados laboristas se rebelan contra el Gobierno por su gestión del escándalo

Los nuevos documentos del multimillonario Jeffrey Epstein, publicados la semana pasada por el Departamento de Justicia estadounidense, han creado una tormenta en el Reino Unido que se extiende más allá de la familia real y de

-epstein.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-02-04/carlos-iii-de-inglaterra-fuerza-la-salida-de-su-hermano-andres-de-la-mansion-que-disfruta-tras-los-nuevos-datos-del-caso-epstein.html" data-link-track-dtm="">sus problemas con el expríncipe Andrés. Los datos surgidos en torno a la relación del financiero con Peter Mandelson, el veterano político que participó junto a Tony Blair en la fundación del llamado Nuevo Laborismo, amenazan con provocar una crisis de Gobierno que afectaría al propio primer ministro, Keir Starmer. Los diputados laboristas están rabiosos por la torpeza de un primer ministro que echó mano de un personaje del que le advirtieron que estaba contaminado.

Fue Starmer quien se empeñó, contra viento y marea, en nombrar a Mandelson, conocido como “el príncipe de las tinieblas” por su habilidad para manejarse en la sombra política y forjar alianzas, como nuevo embajador en Washington hace ahora un año. Las habilidades del personaje y sus buenos contactos en la capital estadounidense le convertían en el agente idóneo para tratar con la Administración de Donald Trump. Ocho meses después, Mandelson dimitió cuando salieron a la luz los primeros documentos de Epstein y revelaron una complicidad intensa entre ambos.