El primer ministro Starmer reclama al hijo de Isabel II que testifique ante el Congreso estadounidense
La avalancha de documentos publicados sobre Jeffrey Epstein confirma con insistente solidez la estrecha relación entre el multimillonario pedófilo y el expríncipe Andrés, hoy Andrés Mountbatten-Windsor a secas, desde que su hermano el rey le despojó de todos sus títulos. Pero solo una víctima del financiero estadounidense, Virginia Giuffre, había acusado al hijo de Isabel II de abusar sexualmente de ella. Hasta ahora.
Una segunda mujer asegura que también ella fue enviada, como mercancía, al Reino Unido para tener relaciones sexuales con el príncipe, según ha contado su abogado, Brad Edwards, a la BBC.
El encuentro entre ambos habría tenido lugar en 2010, en la lujosa mansión donde residía Andrés en el complejo del castillo de Windsor. La mujer, cuya identidad no ha sido revelada, no es de nacionalidad británica. Cuando ocurrieron los hechos que relata tenía poco más de 20 años. Después de pasar la noche con el entonces príncipe, este la llevó a visitar el palacio de Buckingham y tomar juntos el té, según ha relatado el representante legal de la mujer.
La cadena pública ha intentado sin éxito confirmar esta información a partir del propio expríncipe y del registro de datos del palacio de Buckingham.














