Jaume Pueyo y Bernat Sellés pasan el primer corte pero se estrellan en cuartos en la prueba que le supone la segunda medalla de oro al fenómeno noruego
Es el reino de Johannes Klaebo y su corte noruega, y, en él, brillan con luz efímera los españoles. El sólido Jaume Pueyo pasó con gran nota (puesto 13º de 95) la contrarreloj que supone el primer corte de la prueba de sprint –un circuito de 1.545 metros con tres buenas subidas de 23 metros: más de 3m 30s en el umbral máximo, y luego un poco más, lactato saliendo por las orejas--, en el que se clasificaban 30 para cuartos, y el sorprendente debutante Bernat Sellés (29º) se le unió en magnífica sorpresa. En cuartos, ambos quedaron eliminados.
Cerillas que arden con intensidad y enseguida se apagan son, en realidad, todos los rivales del monstruo noruego, que en la final de sprint en estilo clásico –esquís por surcos trazados en la nieve caliente—consigue su segunda medalla de oro tras la lograda en el esquiatlón. Lo consigue de una manera tan abrumadora, y regodeándose en la última recta mientras detrás, lejos, a más de un segundo, el norteamericano Ben Ogden y el jovencito noruego Oskar Vike echaban el bofe peleando por la plata, que sin duda todos, y la afición, podrían acusarle de abusón.







