La pareja Pueyo-Colell llega a la final del sprint de los Juegos dominada por Noruega sobre Estados Unidos, en la que termina 15ª
Son 1.547m sube y baja sobre nieve, un bocadito de nada para el ogro Johannes Klaebo, una montaña de dolor para los demás,
" data-link-track-dtm="">entre ellos los españoles, decimoquintos en la final. Aunque lo cubren en más o menos tres minutos, los esquiadores lo comparan a un 800m de atletismo: máxima velocidad desde el comienzo y sprints repetidos, hasta la zona roja, en cada montículo, y al final, claro. Como una clásica de ciclismo en las Ardenas. La capacidad de recuperar tras cada aceleración es la clave, lo que dicen de amar el lactato, acogerlo y alimentarse de él. Los esfuerzos se repiten una y otra vez. Es la llamada prueba de sprint por equipos de dos, lo que supone cuatro milquinientos en solo dos horas para cada esquiador. Uno para clasificarse y lograr un buen puesto en la salida, y tres, uno cada tres minutos, para cubrir las seis postas.
Ha helado por la noche en Val di Fiemme. La nieve ya no es el plato de harina de otros días. Está dura, reactiva, como le gusta a Jaume Pueyo, en estado de gracia.
Marc Colell, debutante de 20 años y pocos meses, cumple con solidez su cometido en la calificación (29º) para que España, gracias a su brillante líder, Pueyo, veterano de 24 años que logra el segundo mejor tiempo total, se presente en la final con el quinto mejor tiempo.











