El jugoso plato es un emblema culinario de la gastronomía lisboeta y estos son los establecimientos más auténticos para probarlo

Es difícil no sentir un flechazo por Lisboa y su gastronomía: bacalao en todas sus formas, mariscos del Atlántico y los omnipresentes pasteles de nata. Sin embargo, como en todas las buenas historias de amor, uno acaba sucumbiendo a los placeres sencillos. Si hay un plato con el que darse el sí quiero de por vida es el frango no churrasco. Pollo jugoso por dentro, crujiente por fuera y con un aroma que se te hará la boca agua. ...

Injustamente, el pollo es uno de esos platos denostados que a priori uno no se anima a pedir en un restaurante. Sin embargo, para los portugueses es toda una institución. La buena noticia es que, si le das una oportunidad, para ti también puede convertirse en un viaje de no retorno. De puertas para adentro, acudir a las churrasquerías es una práctica semanal bastante extendida entre nuestros vecinos lusos. Hay a quien le gusta embadurnarlo en piri-piri, la famosa salsa picante que se popularizó en la cocina portuguesa a través de las antiguas colonias africanas; mojar el pan hasta dejar la bandeja reluciente o deleitarse en los matices únicos que concentran los platos cocinados al carbón.