El cirujano sirio, formado en Cuba, advierte de que, tras el derrocamiento del régimen de Asad, “hay que proteger la revolución de sus propios hijos”

Entre los rebeldes que, el 8 de diciembre del año pasado, entraron en Damasco y pusieron fin a casi catorce años de conflicto y al régimen de la familia Asad -

de-bachar-el-asad-en-siria.html" target="_blank" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2025-12-04/los-archivos-secretos-de-damasco-miles-de-fotografias-revelan-la-maquinaria-de-muerte-del-regimen-de-bachar-el-asad-en-siria.html" data-link-track-dtm="">uno de los más crueles y longevos de Oriente Próximo- había uno que hablaba español con un ligero acento caribeño. El doctor Bachar Alkaderi (Deraa, 1972), licenciado por la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, especializado en cirugía general y torácica, y convertido, por azares de la vida y de la Historia, en comandante revolucionario.

“Cuando entré en Damasco, sentí que volvía de un exilio muy largo. Llevaba más de trece años sin verla”, explica por videoconferencia desde Deraa, la ciudad del sur de Siria de la que procede. Un año después de derrocar al régimen, sin embargo, se muestra más cauto que eufórico: “Más que de sus enemigos, hay que proteger la revolución de sus propios hijos”.