La documentación sobre asesinatos y torturas contenida en los archivos secretos de Damasco revela crímenes contra la humanidad que no pueden quedar impunes
La extensa y terrorífica documentación sobre torturas y asesinatos cometidos por el régimen de Bachar el Asad es apenas una muestra de lo que fue capaz la dictadura hereditaria que sojuzgó Siria desde 1971 hasta su caída hace un año. Los archivos a los que ha tenido acceso EL PAÍS demuestran que, sobre todo a raíz de la guerra civil desencadenada en 2011, la tiranía de Damasco ejerció una sistemática política de eliminación física contra cualquier opositor. Se trata de crímenes que no pueden quedar sin castigo y cuyo macabro registro debe pasar a engrosar los procesos ya en marcha para establecer y depurar las responsabilidades del dictador —actualmente refugiado en Rusia, su tradicional aliado— y de sus cómplices.
El bautizado como Damascus Dossier —que la televisión pública alemana NDR, la primera en recibirlo, ha compartido con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y 25 medios en 20 países, entre ellos este periódico— incluye más de 64.000 documentos oficiales del régimen y de sus servicios secretos, así como más de 33.000 fotografías de detenidos tomadas por los propios militares. Un auténtico catálogo de los horrores con un total de 10.212 detenidos asesinados en lo que se ha convertido ya en la mayor base de datos sobre prisioneros de la tiranía de El Asad jamás hecha pública.









