Cada vez más jóvenes llevan parches de banderas y mochila militar: lo llaman ‘tactical core’ y, con el actual clima político, es difícil no hacerse preguntas y sacar conclusiones incómodas

En el metro, en la puerta de cualquier instituto o saliendo del gimnasio, a poco que uno se fije, verá en la mochila de cualquier chaval parches con banderas. Y no solo la de España, la cruz de Borgoña o las de Palestina o Sudán. Hay otro parche que se ha hecho su sitio en el ecosistema urbano: la bandera estadounidense, pero virada a negro. Es la llamada versión táctica, suele lucirse en mochilas de lona sin marca repletas de velcros, y pertenece a un conjunto que se completa con pantalones cargo (Maharishi u otras marcas similares), cortavientos con toque militar o, si estamos ante un buen ejemplar, chaleco protector con bolsillo central en el pecho. ¿Traducción? Un look soldado, o elementos que recuerdan a un soldado, a miles de kilómetros de la contienda más cercana.

Aquí algunos verán simplemente una tendencia y otros se inclinarán hacia lo ideológico. Pero para muchos es pura semiótica. Ya hace unos meses la crítica de moda del New York Times, Vanessa Friedman, se preguntaba: ¿Está bien seguir usando ropa de camuflaje con este clima político?